La preocupación porque la gente coma se ha convertido en una búsqueda constante de satisfacción de necesidades individuales, grupales y colectivas que  se enfoca en atenuar la tensión social y ayudarse mutuamente en un momento tan complicado.

La pandemia no es solo una emergencia sanitaria, también es una catástrofe económica y social, cuya magnitud y consecuencias están impactando de diferentes maneras a todas las familias de nuestro país. Razón por la cual, un grupo de vecinas del sector de Achupallas han sido interpeladas por esta “nueva cuestión social” y, para mitigar sus efectos, crearon el comedor solidario “Puentes de Amor”. Instancia que cada sábado entrega 260 almuerzos a vecinos y vecinas del lugar que están cesantes, solas o vieron limitadas su movilidad producto del Coronavirus.

Así, Johana González, Jessica Díaz, Jasmín Gonzáles, María Ibacache, Edith Rojas, María Barahona, Juanita Villalón, Valeska Romero y Jessica Canales, son una manera de conceptualizar y destacar la dimensión psicosocial de lo que se considera como trabajo comunitario, pues su labor traspasa el plato de comida, la ensalada, la fruta y el pan amasado. Incorporan el sentimiento o la conciencia de similitud y pertenencia del sector. Haciendo que la gente perciba y sea percibida como parte de una red de relaciones y lazos comunes que la identifican con su historia, su identidad y el destino de vivir en el mismo lugar.

“Puentes de Amor es un nexo para generar ayuda a las familias más vulnerables del sector, una instancia que se construye en base al amor, la solidaridad y la empatía ante la necesidad invisible a los ojos del Gobierno”, comenta Johana González, miembro de la agrupación.

Pero esta labor no solo cuenta con el respaldo de la Junta de Vecinos Guzmán, quien presta su sede para la preparación y distribución de las raciones, también está presente el Padre Marcelo Catril de la Parroquia Asunción de María, quien cada martes entrega kilos de fruta y verdura (fresca y congelada) a más de 15 comedores sociales distribuidos por los sectores de Miraflores Alto, Manuel Bustos, Villa Independencia, Reñaca Alto, Achupallas, Santa Julia, Etc.

Así, la preocupación porque la gente coma se ha convertido en una búsqueda constante de satisfacción de necesidades individuales, grupales y colectivas que  se enfoca en atenuar la tensión social y ayudarse mutuamente en un momento tan complicado.

“Cuando pensamos en el comedor, lo hicimos con la fe de que era posible movilizar a la comunidad para fines de carácter solidario. No mentiremos, encontrarse con dificultades y obstáculos es normal cuando se emprenden acciones de tipo comunitario, lo que nos permitió establecer estrategias de acción, objetivos y metas más alcanzable en nuestras actividades, lo que nos dio mayor fuerza al momento de movilizar recursos y preparar nuestros platos”, explican.

Si bien es una acción modesta frente a lo que necesita la comunidad, deja al descubierto las falencias de las políticas gubernamentales para hacer frente a los efectos socioeconómicos que el Covid 19 va dejando en los seis meses que lleva en el país. Por lo que se hace imponderable alentar iniciativas como esta, considerando que la disposición de la gente es un hecho con el que se puede contar en toda circunstancia.

El sentimiento en cada plato.

Si ya Laura Esquivel, en su libro “Como agua para chocolate”, deja claro la conexión sentimental entre la comida, la cocinera y sus comensales, “Puentes de Amor” toma el realismo mágico latinoamericano y lo vierten en cada preparación. Sentir el sonido de los cubiertos, el vapor de las ollas o el trabajo que transforma la masa en pan, hacen que el amor, la empatía y la solidaridad sean los mejores condimentos para dar sabor a sus platos.

Ver las risas, la dedicación y el profesionalismo en cada estación de trabajo, no solo habla de una buena dinámica grupal, demuestra la relevancia que tiene su trabajo para ellas y el desarrollo de la comunidad.

“Nos sentimos felices, útiles y muy gratificadas por nuestro aporte a la comunidad. El que también lo sentimos como una manera de combatir el virus y sus efectos económicos”.

fuente;elmartutino.cl